La Cueva Pintada de Gáldar fue descubierta fortuitamente en 1873 por José Ramos Orihuela cuando realizaba unos trabajos agrícolas relacionados con el cultivo de las tuneras para la cría de cochinilla. Accedió a ella por una estrecha abertura en el techo. Observó en sus paredes una serie de pinturas geométricas, circunstancia que sera la que diese nombre a la cueva.
Desde ese mismo momento el lugar se convirtió en visita obligada para eruditos e investigadores del pasado prehispánico de las Islas. Para la historia quedan los estudios y los esfuerzos para su preservación realizados por los ilustres Chil y Naranjo, Diego Ripoche, Olivia Stone, René Verneau, Batllori y Lorenzo, Celso Martín de Guzmán, Elías Serra y Rafolls, Antonio Beltrán o José Miguel Alzola.