Opinión

Juan Francisco García

Los orígenes del periódico.

Bodas de plata con Canarias

A finales de 1981, un grupo de personas preocupadas por la desaparición de 'El Eco de Canarias' y 'La Hoja del Lunes' se acercaron a quien suscribe solicitando mi mediación para un proyecto.
Juan Francisco García González. Presidente de Informaciones Canarias Sociedad Anónima

Hoy, dos de octubre de 2007, se cumplen veinticinco años de la aparición en el mercado canario de CANARIAS7, nuestro periódico diario impreso en papel.

Con motivo de esta efeméride considero de interés el que quede escrita una parte de la historia hasta ahora no contada de este primer cuarto de siglo de vida de CANARIAS7, y, dada mi presencia en el devenir de nuestra empresa Informaciones Canarias S.A. (INFORCASA) durante esta intensa etapa, he decidido ahora narrar y compartir con los lectores las apasionantes experiencias de la génesis y consolidación de nuestro periódico en su camino hacia la merecida condición de referente mediático regional.

A finales de 1981 -parece que fue ayer-, un grupo de personas preocupadas por la desaparición de El Eco de Canarias y de La Hoja del Lunes se acercaron a quien suscribe solicitandomimediación con objeto de interesar a accionistas y allegar fondos de capital suficientes para financiar un proyecto de creación de un nuevo diario que viniera a cubrir el vacío dejado por la supresión de aquellas cabeceras y, así, mantener tanto la necesaria pluralidad informativa como la promoción y defensa de los valores tradicionales de Canarias, dentro del ámbito español y europeo.

Esto ocurría después del fracaso de otros proyectos anteriores, sin duda, por el empleo de métodos desacertados en su creación y desarrollo. La estrategia de estas iniciativas siempre consistió en incorporar a numerosos accionistas que, mediante aportaciones ingresadas en una cuenta corriente, en la práctica produjeron el mismo resultado: un importante número de personas con buenas intenciones -por supuesto, muy dispares entre ellas- y exiguos recursos materiales para llevarlas a cabo. Este procedimiento impedía reunir el capital necesario para la empresa y, a la vez, el numeroso accionariado dificultaba la adopción de decisiones, pues la mayoría de ellas eran alcanzadas después de superar intensas y lentas polémicas que ahuyentaban la eficacia de los resultados.

Siguiendo con el relato, dentro de aquel grupo de personas interesadas en conservar y preservar la pluralidad informativa, consustancial y básica en toda convivencia democrática, se encontraban algunas ya fallecidas, como los inolvidables Juan Rodríguez Doreste, Vicente Rojas Mateo y Fernando Jiménez Navarro, y otras a las que afortunadamente aún les queda cuerda para rato, caso de Lorenzo Olarte Cullen, José de Aguilar Hernández y Onelio Ramos Medina, junto con los componentes de nuestro primer Consejo de Administración, Pedro Doblado Claverie, Vicente Martín Anglés, José Juan González Batista, Alejandro del Castillo y Bravo de Laguna, Fernando Verástegui Jorge y Eduardo Torres Hernández. Cito estos nombres, omitiendo a otros muchos (José Sánchez Peñate, Eustasio y Francisco López Sánchez, Manuel Freire Veiga, José Antonio Rodríguez Quevedo...) quienes también imprimieron huella en el proyecto, dejando constancia con su presencia de la diversidad ideológica y de medios económicos con los que contaban, y que sirven de verdadera muestra representativa de la heterogeneidad del colectivo de más de un centenar de personas que formamos aquel equipo de valientes y que afrontamos juntos el proyecto, con una aportación mínima por accionista de un millón de las antiguas pesetas.

Es indudable que algunos gozábamos de capacidad para la gestión financiera -requisito básico en todo tipo de empresa para su éxito y supervivencia- y con experiencia en técnicas de marketing. Sin embargo acometíamos una empresa periodística con poquísimos conocimientos del sector hasta el punto de que algunos tuvimos que aprender el funcionamiento de una rotativa, la cadena de producción, de distribución y prácticamente todo el resto del negocio; a ello, para añadir mayor dificultad al proyecto, teníamos que partir de cero en cuanto a solar, edificio, instalaciones, personal, etcétera.

La aventura fue realmente fascinante. Nos sobraba capacidad de trabajo, juventud y osadía para planificar, en el mes de marzo de 1982, que el primer número del periódico debía estar en la calle el día 1º de octubre de ese mismo año. Concebimos toda aquella compleja criatura para que viera la luz ¡en sólo siete meses! Y así fue. Compramos el solar de El Sebadal, construimos el edificio con sus instalaciones, seleccionamos y adquirimos la rotativa, contratamos el personal ..., en fin, toda una proeza efectuada por un equipo de personas, volcado con una tremenda ilusión en ello y, como anécdota, no cumplimos con la promesa de estar el día 1º de octubre en la calle porque Juan Francisco Sardaña, nuestro primer director, nos hizo ver que era preferible demorar la salida «sólo un día» porque el siguiente día 2 era sábado y el periódico tendría la acogida de más lectores por coincidir con un fin de semana.

En la noche del día 1 a la madrugada del día 2, estábamos un grupo de accionistas, excitados y expectantes, esperando a que la rotativa alumbrara desde su seno el primer número y naciera ya la realidad de nuestro proyecto. «Ya estamos aquí», escribía en primera página Sardaña, y aún continuamos veinticinco años después sin faltar un solo día a la cita con nuestros lectores. Con más años en nuestras vidas pero con mayor veteranía y oficio en este sector y con toda la entrega e ilusión que, desde entonces, depositamos en este proyecto, al que se han ido incorporando valiosos jóvenes en todas las áreas de la empresa, ocupando ya la mayoría de los puestos de responsabilidad y, lo que ha sido fundamental en esta etapa, captando a un gran número de lectores a quienes desde CANARIAS7 tenemos tanto que agradecer pues son la razón de ser de nuestra existencia.

Volviendo de nuevo a la historia, debo añadir que el capital fundacional se estableció -y se suscribió en su totalidad continuando inalterable hasta la fecha- en doscientos ochenta y dos millones de las antiguas pesetas, calculados para asumir toda la inversión inicial y afrontar las pérdidas estimadas en los tres primeros años; pero el periódico ya fue rentable en el tercer año aunque estuvo mucho tiempo sin repartir dividendos y, posteriormente, se ha venido remunerando al capital de forma proporcionalmente baja en relación con el beneficio. Así hemos conseguido una continua capitalización de la empresa y a la vez mantenido una política de inversiones que ha garantizado nuestra modernidad y competitividad

Desde su nacimiento el periódico aportó cambios novedosos a un sector que, con el tiempo, seguiría nuestra estela. CANARIAS7, por referir algunos hitos, fue el primero en irrumpir en el mercado canario con formato tabloide con presencia los siete días de la semana; apostar por las más diversas promociones como fórmula para captar lectores y premiar su fidelidad; realizar ediciones insulares para Tenerife, La Palma, Lanzarote y Fuerteventura; también nuestro diario fue la primera cabecera que introdujo en las islas el periódico digital y, en la actualidad, goza con holgura del liderazgo en este sector; construimos la más moderna planta de impresión en Arinaga, que nos ha permitido introducir el color en todas sus páginas e imprimir también otras cabeceras; creamos la primera revista de crónica social del Archipiélago, C7, una iniciativa arriesgada que gozó pronto del favor de nuestros lectores y anunciantes; estamos remodelando en profundidad nuestra sede central de El Sebadal, dotándola de mayores espacios, salón de actos, sala de exposiciones... Y muchas otras cuestiones más que harían muy prolija esta enumeración, pero quede ya del enunciado al que hemos venido haciendo referencia que el periódico ha sido un proyecto guiado con un gran dinamismo, claramente implicado en una sociedad de cambios vertiginosos.

Atrás quedan también algunos duros episodios protagonizados por intentos de adquisición del periódico, frenados por los que siempre hemos visto en este proyecto algo más que un simple negocio y le hemos asignado una trascendencia mayor en aras a la pluralidad informativa y a preservar los intereses canarios. Para ello, no he regateado esfuerzo económico para acometer -salvando diversas dificultades- una reestructuración accionarial de la empresa que garantiza ahora y en el futuro su estabilidad e independencia.

Todas las estrategias llevadas a cabo en el periodo que comento han hecho posible que INFORCASA se haya convertido felizmente en una organización ágil, con enorme capacidad para estar en la vanguardia de los cambios e ir recorriendo etapas hasta lograr ser una empresa editora que integre toda la información multimedia. Y ésta es parte de la historia de los orígenes y de la evolución del periódico que, como bien dije al principio de este artículo, nunca nadie había contado.

Por último, les aseguro que seguiremos comprometidos y fieles a nuestros principios fundacionales al servicio de los intereses de la sociedad canaria