25 años en Canarias

En la sociedad que nació Canarias7 se hacía la "mili" y elmaltrato no era noticia

Cuando empezó este periódico no se hablaba de cambio climático ni de drogas de diseño; no existía internet y había ceniceros con colillas hasta en la consulta del pediatra

Hubo una vida antes del móvil

Ángeles Arencibia / Las Palmas de Gran Canaria

Tengo dos amigos -hombres- que se acaban de casar -entre ellos-; otra -mujer y sin pareja- que es madre adoptiva y cría a su hijo sin aspavientos. También tengo una amiga soltera, felicísima con su condición de single; dos son divorciadas y reemparejadas sin necesidad de vicaría ni juzgado y mis hijas tienen muchos amigos que alternan fines de semana para poder convivir con sus padres y la respectiva pareja de cada uno de ellos.


Matrimonio Gay
El 30 de junio de 2005 el Congreso legalizó las bodas entre personas del mismo sexo.

Hablo todo los días con una chica cubana que trabaja en mi barrio, tengo una amiga colombiana que es asidua de una iglesia evangelista que hay en el Sur, y hay colegios en la capital con niños de tantas nacionalidades que resulta sencillo estudiar geografía.

La mayoría de mis amigas trabajan y ninguna tiene más de dos niños. Algunas ganan más que sus parejas y ninguna sabría vivir sin su coche y mucho menos sin su móvil. Alguna se ha retocado el pecho y hablar de botox no es ningún tabú. Sus hijos usan internet para hablar con sus amigos. Palabras como messenger, chat, foro, You tube o emule forman parte de su vocabulario y, si no llevan un MP3 conectado a los oídos, es que est án cargando la batería.

Si alguien hubiera caído en coma el 2 de octubre de 1982, día en que CANARIAS7 salió por primera vez a la calle, y despertara ahora -como ocurría al primer protagonista de la serie de televisión 7 vidas-, se sentiría como un extraterrestre. Tanto hemos cambiado en estos 25 años.

En la sociedad que vio nacer a este periódico los chicos buscaban fórmulas para evitar hacer la mili y hubiera provocado carcajadas la posibilidad de que las mujeres estudiaran en las academias de oficiales de alguno de los tres ejércitos.

CóMO SOMOS

29,29% Crecimiento exprés.

La población canaria creció un 29,29% entre 1988 y 2005. Lo que supone 445.900 personas más en 17 años.

2 millones Muchos residentes

En mayo de 2006 el Istac anunció que la población residente en las Islas superaba los dos millones de habitantes.

1981 700.000 menos.

En 1981, un año antes de que saliera CANARIAS7 a la calle la población isleña era de 1.367.646 personas.

37,7 Más viejos

En 2006 la edad media de los canarios era de 37,7 años. Seis años antes, en 2000, la edad media era de 30 años.

26.950 Múltiples acentos

En el curso 94/95 en los colegios e institutos canarios había 3.923 extranjeros. En el curso 06/07 hubo 26.950.

14,73% Más paro femenino

En desempleo afecta al 14,73% de las canarias y al 9,04% de los canarios.

En aquel tiempo los malos tratos se vivían de puertas para dentro y casi sin más esperanza que al hombre le diera un síncope o el apoyo de la familia, no siempre garantizado por aquello del machismo imperante.

El tabaco era algo omnipresente y bien visto. Había ceniceros con colillas por doquier y hasta el médico podía encender un cigarrillo mientras te extendía una receta. Los hombres fumaban mucho, pero aún era un vicio minoritario entre las mujeres.

Conceptos como desarrollo sostenible, cambio climático o respeto al medio ambiente no existían cuando nuestro protagonista quedó dormido. Ni mucho menos los ordenadores personales e Internet, que han revolucionado nuestras vidas. Tampoco nuestro hombre sabe lo que es el sida, las drogas de diseño o el pirateo informático... Y le cuesta creer que haya llegado la hora de abrir las fosas clandestinas del franquismo.

Estudiamos más y estamos más sanos pero un 19% sigue bajo el umbral de la pobreza

Universitarios y cosmopolitas


Batalla campal
El sector educativo vive infinidad de conflictos por diversos motivos desde 1982. En la foto, una manifestación contra la Ley Orgánica de Universidades (LOU) del PP acaba con una carga policial en la avenida marítima. Fue en 2001.

En 1982, cuando nace este periódico, la sociedad española tenía tantas cosas por hacer que el país parecía una cama sin hacer. Acababa de darse carpetazo a la transición con la resolución del 23-F y el triunfo del PSOE y ahora había que cimentar el Estado del bienestar. La lejanía agravaba las carencias en Canarias, donde vivían 600.000 personas menos de los residentes censados en la actualidad.

Era habitual viajar a Madrid para una operación quirúrgica o consultar a un especialista y aún el fenómeno de la inmigraci ón extranjera era practicamente residual.

Educación y sanidad han sido y siguen siendo dos huesos duros de roer para las sucesivas administraciones, caballos de batalla de sindicatos y colectivos nacidos de una sociedad civil cada vez más protagonista.

LA ESCUELA

La diferencia entre lo que había hace 25 años y lo que hay es abismal pormucho que persistan carencias como las listas de espera o las sucesivas reformas de las leyes educativas (vamos por la cuarta) no hayan sido capaces de encontrar la piedra filosofal que destierre el fracaso escolar.

En el curso 88/89 la Universidad Politécnica de Canarias -antecedente de la ULPGC-, tenía matriculados a 6.601 alumnos. Al siguiente, la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria dobla la cifra en su curso inaugural. Son 12.471 alumnos en el 89/90. Hoy unas 23.000 personas estudian en la ULPGC.

A los cambios sociales que apareja la universidad completa, se suman la extensión de la escolarizaci ón obligatoria (desde los 3 años a los 16 con la Logse) y la ampliación de la red de centros escolares en las Islas. Pese a que el fracaso escolar nos sigue colocando a la cabeza de algunas estad ísticas, el salto respecto a 1982 es de gigante.

También en sanidad Canarias ha pasado de la casa de socorro al centro de salud y de la clínica al hospital general. La pujanza de la inmigración de toda procedencia es otro elemento que contribuye a dibujar el croquis de una sociedad isleñamuy cosmopolita en la que, sin embargo, persisten las desigualdades y hay un 19% de población que vive bajo el umbral de la pobreza.