25 años en Canarias

La evolución de Lanzarote

Los siete municipios, multiplicando casi por cuatro el censo de hace cinco lustros atrás, son capaces de generar el 10% de los ingresos económicos del conjunto de Canarias.

El Tercer Pilar Básico

José R. Sánchez / Arrecife

En octubre de 1982, hasta que salió este diario, en Lanzarote se pagaba un sobreprecio de una peseta por la prensa de la época. Un ejemplo más de la doble insularidad que los 45.000 vecinos de entonces realmente padecían al máximo exponente. Nada que ver con los avances que disfrutan los más de 140.000 residentes actuales, motor esencial para que en cinco lustros se haya consolidado el suelo conejero como el tercer soporte esencial de la economía, la política y la sociedad canaria.

Con CANARIAS7 desapareció el pago de la peseta y se tomó dimensión de que Lanzarote no era sólo Arrecife. Esta unidad sirvió como germen para nuevas formaciones, como el Partido de Independientes de Lanzarote (PIL), con Dimas Martín, crucial para entender la crónica crisis política de la Isla; para permitir la construcción de más hoteles, con más turistas; con nuevo aeropuerto hace ocho años; y para un nuevo Hospital General, con una ampliación iniciada en 2000 que aún está en fase de desarrollo.

Agua y luz.

Hace un cuarto de siglo eran constantes los cortes del fluido eléctrico y el agua faltaba de modo casi constante. Unelco e Inalsa se pusieron las pilas, de modo que en los 90 cambió el panorama. Con este precepto salvado, la economía se disparó, gracias al turismo, compensando el adiós casi integral de la pesca y el paso muy a segundo plano de la agricultura. Las 70.000 camas turísticas actuales, de modo oficial, eran sólo unas 25.000 en 1988 y menos de 20.000 a comienzos de los ochenta.

Un cambio radical que hizo que Lanzarote se convirtiera en una sociedad joven multicultural, donde casi una cuarta parte de los residentes es extranjera. Este ritmo de progresión fue la simiente en 2002 de la mayor manifestación vivida en la Isla, encontra de la especulación, casi como si César Manrique no hubiera muerto diez años antes. Todavía hoy la clase política y la iniciativa empresarial, desde sus atalayas diferenciadas, no olvidan aquel aviso espectacular. Sólo en el deporte la evolución ha sidomás limitada. A pesar de las gestas coperas del Lanzarote.


1998, 2004 y 2006
Dimas Martín, político en la cárcel
Caso único. Tres ingresos en prisión y conserva aún peso en la vida insular.

Primavera de 1999
Nuevo aeropuerto
La llegada de turistas forzó otro aeropuerto, para 6 millones de viajeros/año.

Septiembre de 2002
Movilización contra el urbanismo
Muchos miles se manifestaron para parar el crecimiento insular.

Desde 1999 en adelante
Fútbol del mejor nivel
El Lanzarote ya es un fijo en Segunda B. Jugó incluso contra el Madrid en Copa.

Lanzarote presume de nobel


En casa
Saramago en Tías, el 11 de octubre de 1988, tras volver de Alemania.

El literato portugués y su esposa, Pilar del Río, cumplen quince años de residencia en 'A Casa', en pleno corazón de Tías.

Si Lanzarote tiene marcada con sangre una fecha negra, esa es el 25 de septiembre de 1992, día en que César Manrique perdió la vida en el asfalto. Un accidente fatídico que evitó que dos genios de la cultura coincidieran en Lanzarote, pues pocos meses después se producía el arribo de José Saramago junto con su fiel Pilar del Río, en Tías. Nacido en noviembre, quedó el luso prendado de la luz otoñal de la Isla, y aquí que sigue.

A su modo, humilde y sencillo, Saramago llenó algo del descomunal vacío que César dejó. Sobre todo, tras un dichoso octubre de 1998, cuando sólo seis días después del festejo de los primeros 16 años de vida de CANARIAS7 se hacía anuncio oficial del Premio Nobel de Literatura para el vecino de Tías nacido en Azinhaga. Se consolidaba así un nuevo referente. Cierto es que siempre se escudó en que es un foráneo que en Lanzarote tiene su hogar. Pero en su condición de ciudadano universal, magistrales fueron sus reproches a los políticos y empresarios que especulan con el corto plazo sobre el territorio; o aquel discurso en una cita en Los Jameos del Agua, convocada en favor de los ciudadanos de áfrica, donde vaticinó la dimensión del éxodo que el continente sufre y padecerá en el siglo XXI.

Encauzado a los 85 años, con algunos achaques de salud que ya parece haber superado, está por ver si sus días más próximos al adiós los hará poniendo pie con el Tajo en el horizonte o si optará por susmiradas a los horizontes de Lanzarote y Fuerteventura. Los indicios apuntan a que el Archipiélago lleva las de ganar, si tenemos en cuenta lo vivido el 3 de febrero en Tías, cuando supimos de Las pequeñas memorias.

Un gran día que contar a los nietos

El 8 de octubre de 1998 muy diferente era el panorama mediático al que vivimos en 2007. Poco antes del mediodía, un año más, éramos un puñado escaso de periodistas y gráficos los que nos apostamos a la puerta de A Casa. Y hubo suerte, porque desde Suecia hubo una llamada de alerta del anuncio que se iba a lanzar al mundo. Pilar del Río, encantadora, nos abrió la puerta antes de que se supiera que su José era el galardonado. Nos dejó trastear por la casa y nos hizo partícipes de un día especial que en ese momento quizás no tomamos en conciencia en su real medida. El único pero fue que el galardonado finalmente no llegó a Lanzarote, pues fue bajado del avión que de Francfort lo iba a devolver. Tuvimos que esperar al 11 de octubre para tomar conciencia de la infinita paciencia con que el literato estaba dispuestos a soportarnos. Nueve años después, admirándolo como nunca, bromeo con Jaime Puig o Aránzazu Fernández sobre la buena historia que podremos contar a nuestros nietos.