25 años en Canarias

El Estatuto, una pieza determinante de la prosperidad que disfruta el Archipiélago

La naturalidad con que convivimos en democracia es quizá el mayor éxito de la Constitución del 78y del Estatuto.

La generación de la Autonomía

Rafael Luque (*)/Santa Cruz de Tenerife

APUNTES

Centro e izquierda

La Unión del Centro Democrático (UCD) fue el principal artífice de una Autonomía que gobernó el PSOE en su primera década.

Reparto con 'seny'

Un diputado comunista catalán, Solé Turá, fue quien ideó la distribución de parlamentarios por islas que aún continúa vigente.

Días en La Laguna

Durante una semana el proyecto de Estatuto situó el Parlamento en La Laguna pero Tenerife siempre prefirió Santa Cruz.

Seis islas

Tomás Padrón (AIH) amenazó con excluir a El Hierro de la nueva autonomía si no se le concedía un diputado más a la isla del Meridiano.


Carnavales
Una mascarita acude a votar en las generales de 2000, en Gran Canaria.

En veinticinco años de Autonomía y casi treinta de Constitución, Canarias ha visto nacer una generación completa de ciudadanos que a diferencia de sus predecesores ha crecido en democracia y libertad. El diccionario define el término generación como el conjunto de personas que por haber nacido en fechas próximas y recibido educación e influjos culturales y sociales semejantes, se comportan de manera afín.

Esta nueva generación de canarios que convive con naturalidad en democracia debe más de lo que cree al Estatuto de Autonomía, que lejos de la literalidad de la norma se ha convertido en una pieza determinante en la prosperidad social, económica y cultural de estos años.

Más de un siglo esperando

Tal vez esa naturalidad de nuestros días nos aleje del pasado. El Estatuto, el lugar donde se agrupan las reglas básicas de juego por las que se organiza y funciona una sociedad y un territorio como Canarias, tiene sus antecedentes históricos en las dos etapas republicanas de 1873 y 1931 que preveían una descentralización política y administrativa que nunca vio la luz. Después de casi 40 años de dictadura en blanco y negro, Canarias comenzó a ver la vida en color a finales de los 70, con la Preautonomía y la Junta de Canarias, y más tarde, en diciembre de 1980, cuando envió a las Cortes por primera vez en nuestra historia un proyecto estatutario. Se cumplía más de un siglo desde aquel tímido intento federalista de los diputados canarios de la I República que defendían la división del Estado de Canarias en dos sub-estados con cabecera en Tenerife y Gran Canaria.

Y van cinco lustros con el pleito electoral a cuestas




Pactos
En los últimos meses hemos asistido a la firma de dos pactos sobre el Estatuto. El primero, entre CC-PSC (imagen superior); el segundo, el acuerdo entre CC y PP.

Aunque la España constitucional y autonómica ha traído un cauce político democrático para expresar y dirimir las diferencias de los españoles, también, como es lógico, presenta conflictos duraderos que no se resuelven por el cauce del entendimiento de todos. En nuestro caso, en Canarias, y en lo que al Estatuto se refiere, la cuestión electoral, la fórmula en cómo elegimos a nuestros representantes, es uno de ellos y posiblemente el más viejo.

Además, no es una cuestión baladí. Al contrario, la forma en que nos hacemos representar es esencial en un sistema democrático y el paso de los años, en este terreno y en casi todos, no hace sino mostrar las arrugas de un régimen electoral imperfecto, que nació gracias a un esfuerzo titánico de la clase política de entonces y que consagraba y consagra la isla frente a la región. El mismo sistema electoral, endurecido en 1996 con la primera reforma estatutaria, permanece vivo hoy. Por tanto veinticinco años de disputa electoral. De un lado, elcentro-derecha canario, representado primero por UCD y más tarde por Coalición y PP, que lo ha defendido con mayor o menor intensidad a lo largo de cinco lustros; y de otro, la izquierda canaria, primero con el PCE y después el PSOE en solitario, que se ha empleado a fondo en su contra y sin éxito hasta el momento. Cierto es que unos y otros han disfrutado del poder en distintos momentos y desde el Gobierno rara vez han promovido cambio alguno, si acaso apretando más el acceso a la Cámara, lo que en la práctica, junto a la labor unificadora de CC en estos años, ha simplificado el mapa parlamentario hasta tres fuerzas políticas.

Después de veinticinco años con el pleito electoral a cuestas la clase política tiene ahora la ocasión de nuevo de modificar el sistema electoral. La reforma del Estatuto en tramitación en las Cortes ofrece esa oportunidad y conviene no olvidar que tanto el modelo electoral de 1982 como su modificación en 1996 se acordaron y se aprobaron en Madrid.

Momentos clave del autogobierno canario

AGOSTO DE 1982.

EL REY SANCIONA EL ESTATUTO DE CANARIAS

Canarias accede al autogobierno mediante la publicación oficial del texto estatutario y de la ley complementaria que atribuía amplias competencias al archipiélago.

DICIEMBRE DE 1996.

EL PACTO CC-PP SE CUMPLE.

Las Cortes Generales aprueban la primera modificación, que profundiza en el encaje de los Cabildos en la estructura autonómica y endurece el sistema electoral.

MARZO DE 2004.

ZAPATERO ABRE EL MELóN.

La victoria electoral de Zapatero abre el proceso en cadena de reformas de los estatutos en toda España con la complicidad de los nacionalistas y el recelo de los conservadores.

SEPTIEMBRE DE 2006.

CAMBIO DE MAYORíAS EN LA SEGUNDA REFORMA.

El Parlamento canario aprueba la propuesta para la segunda reforma con una mayoría parlamentaria distinta con la que cuenta en estos momentos en las Cortes Generales.

(*)Rafael Luque Cambre es el autor de la obra ‘Canarias: Textos fundamentales para la Autonomía’, Santa Cruz de Tenerife, 2003.