los blogs de Canarias7



Foto fija pannn.JPGDesde hace unos meses, no dejo de escuchar continuamente que tal político tiene que construir un relato para explicar su postura, que se compone una narrativa de tal proceso, que se hace una historia de las causas de un resultado electoral. Todo esto nos lleva a una conclusión evidente que ellos mismos han determinado: parece ser que todo es una gran dramaturgia, encaminada a ocultar y resaltar en clave de ópera bufa la tragedia en que vive la gente de a pie y que la película no se parece al guión que nos muestran. Puro teatro y no sabemos qué se cuece entre bambalinas. El drama real está en la calle. ¿Relato? ¿Narrativa? ¿Historia? Los romanos decían que a la plebe hay que darle pan y circo, y cada día hay más circo en las instituciones y en los medios y menos pan en las alacenas de la gente. Por favor, dejen la ficción para novelistas, poetas y cómicos, salgan de su País de Las Maravillas y entren en el mundo real, porque, además, sus recitados son poco verosímiles y ya estamos hartos de tanto cuento.


Durante buena parte de mi vida, Franco fue siempre un punto de referencia inexcusable. Su retrato, junto al de José Antonio Primo de Rivera y el crucifijo utilizado como un emblema más del Imperio, estaba en el frontispicio de cada aula, en los edificios oficiales y hasta en las oraciones de la misa. Nos lo mostraban como ejemplo de virtudes que hoy me parecen tristes, hasta que, viciado por los libros, supe que existían la democracia, los partidos políticos, la libertad de expresión, las críticas al gobierno, la pluralidad. Entonces me di cuenta de que Franco me consideraba su enemigo; para él, yo era peligroso, todos éramos peligrosos para la patria, y por eso nos vigilaban. Si en nombre de la patria se puede matar a miles de personas, perseguir la cultura, destruir ciudades y arrasar campos, la patria no es la gente, ni la tierra, ni la cultura; entonces, ¿qué es la patria? Para mí era una abstracción militar con uniforme de cruzado. La patria entonces no era la suma de mujeres, hombres, ideas, costumbres y territorio, sino su resta. Y era triste.

bn999.JPGDespués he entendido lo sombrío de aquel mundo donde la alegría era delito. Era tan lúgubre, que durante años he dudado de si Franco existió realmente o fue una ficción. Y no era una ficción, porque no se trataba del hombre bajito que se erigió en dictador, sino de una idea de España en la que los españoles no cuentan. Franco era el logotipo, y ahora aquella patria se ha convertido en cifras, dinero y estadísticas, y sigue sin tener en cuenta a los españoles. En vísperas del aniversario de la Constitución, vemos que lo que significaba el franquismo no solo no fue una ficción, sino que se prolonga y hoy sigue vivo, condenando a la cárcel de la miseria a millones de españoles, jugando con la vida y con la muerte de la gente indefensa, expulsando a los jóvenes como antaño. Yo me siento miembro de una España solidaria, justa y abierta, pero cuando me hablan de patria empiezo a temblar, porque detrás de esa palabra no está la España en la que creo. Dicen que la Constitución necesita reformas; si no hay un sentimiento colectivo, va a dar igual. Bastaría con que se cumplieran la lista de derechos y la doctrina de justicia solidaria que ya están escritas en esa Constitución de 1978 que dicen que es vieja. Posiblemente lo sea, pero lo peor es que siempre ha sido papel mojado porque nunca se ha cumplido para el conjunto de la población. Y siento que cuando hablo así se me tiene por enemigo, porque quieren volver a esa España en blanco y negro en la que la alegría vuelve a ser sospechosa.


La enésima reforma educativa que ahora está sobre la mesa tiene, otra vez, una gran dosis de lampedusismo; se trata por lo visto de cambiar algo para que todo siga igual. Mueve a la risa el mensaje de Mariano Rajoy, en el que pide que no haya elementos ideológicos; y lo dice cuando la Iglesia Católica está pidiendo silla en esa mesa y la presencia de una religión -la suya- en el currículum escolar. Y es que, además, que un sistema educativo esté desprovisto de ideologías viene a ser como el pan sin harina o la sopa sin agua.

20141017_115853.JPGCuando se diseña un sistema educativo se proponen unos objetivos y unos resultados, que siempre tienen que ver con la concepción de la sociedad que se pretende instruir, educar y construir. Si eso no es ideología... Y es que esa palabra tiene muy mala prensa desde disparaderos conservadores. Dan por sentado que una ley que tienda a perpetuar un sistema eterno con leves variantes es un documento técnico, pero si contiene asuntos contrarios a lo de siempre, aunque sean solo matices, entonces hay ideología, y la gente del orden de toda la vida pone el grito en el cielo y lanza su ¡vade retro! Parece una parodia que asociaciones conservadoras y hasta purpurados acusen al mismísimo Congreso de los Diputados de sectarismo y, cómo no, de que está muy ideologizado, porque entienden que su forma de pensar no contiene ideología alguna porque procede de conceptos tan arraigados como insondables. Ojalá me equivoque, pero si no hay cambios de actitud no creo que se llegue a un verdadero pacto educativo que persiga materializar los concepto de interés general que llevan casi cuarenta años escritos en La Constitución. Seguramente nos lo venderán como un gran logro, y gran parte de la población lo creerá porque hay altavoces muy convincentes, pero mientras se trabaje con cortinas de humo que lo que pretenden es eternizar las desigualdades, no avanzaremos. En un verdadero pacto, habrá que armonizar todas las pretensiones, pero, desde que tengo memoria, la ideología conservadora jamás ha cedido un milímetro. Una vez más, todo tiene un claro fondo económico. Lo de siempre.


Recuerdo a un hombre mayor que en los años 70 se acercaba cada día al quiosco Quevedo, que estaba en la Plaza Hurtado de Mendoza (de las Ranas, para entendernos) de Las Palmas de Gran Canaria. Miraba con detenimiento las portadas de los periódicos que estaban expuestos y se iba. Y así durante meses, hasta que el quiosquero, cansado de verlo cada día husmeando su mercancía y sin comprar nada, le preguntó: "¿Qué busca, abuelo?" "Una esquela", contestó el anciano; "pues no va a encontrarla porque las esquelas vienen en el interior de los periódicos". A lo que él sentenció: "la que yo busco vendrá en la portada". Esperaba la noticia de la muerte de Franco.

DSCN4281rr.JPG

(De malecón...)

Algo así podríamos decir de la muerte de Fidel Castro. Entrar a saco en su figura daría para llenar una biblioteca, a favor y en contra, pero lo que no puede negarse es que es un personaje de una gran dimensión. También es verdad que con él ha pasado como con los goleadores que, sin ser maravillosos estilistas, están en el lugar donde cae la pelota. Su llegada al gobierno de La Habana contó con apoyos norteamericanos, que empezaban a estar hartos de Batista, y durante los primeros años él mismo se empeñó en proclamar que en Cuba nunca habría comunismo. Después de la II Guerra Mundial, Estados Unidos había extendido sus alas sobre toda América Latina, además de Oriente Medio y buena parte del Pacífico, después de la victoria sobre Japón y el empate en Corea (de hecho el país se partió en dos). Al menor error norteamericano, Moscú trataría de aprovechar la ocasión.

El error llegó por exceso de impaciencia y El Kremlin puso su dinero y su influencia en mitad del espacio de dominio norteamericano, tratando de equilibrar el papel de Israel, al que consideraba una cuña en su área de influencia. Es entonces cuando Castro grita "¡Patria o Muerte!" y se establece hilo directo con Moscú. Cuando se desencadenó la crisis de los misiles en 1962, la diplomacia vaticana de Juan XXIII consiguió evitar una guerra nuclear. Los soviéticos retirarían los misiles de Cuba, y Estados Unidos y la OTAN harían lo mismo con los que desde Turquía apuntaban a lugares estratégicos de la URSS.

DSCN4281uuu.JPG

(...a malecón)

Pues ya está, Fidel para siempre, porque el acuerdo llevaba el compromiso de que Washington no volvería a intentar invadir la isla, como había sucedido en el episodio de bahía de Cochinos. Cuba se convirtió en la china en el zapato de 11 presidentes norteamericanos y sin posibilidad de cambio. Cuando en 1990 se acabó el dinero soviético, Estados Unidos estaba muy ocupado con las crisis de Irán, Kuwait, Irak, Afganistán... Fidel siguió allí mientras el cuerpo le aguantó. Esa es la vaina, que dirían en El Caribe.

¿Qué va a pasar ahora? Pues lo que determinen las relaciones y los equilibrios entre los mosqueteros Washington, Moscú y Pekín, con una Unión Europea haciendo de D'Artagnan reumático, en espera de ver cómo le afecta la amputación del Brexit. Esto es así, grosso modo, y los ataques furibundos o los enaltecimientos rimbombantes alrededor de la figura de Castro son banderas de conveniencia, diálogos de sordos a ver quien es más revolucionario o más entregado a la democracia, porque solo viendo el lugar que Israel y Cuba ocupan en el mapa y las estrategias de los bloques de la Guerra Fría (que aun permanecen en la geopolítica), se entiende que dos países diminutos den tanto de sí. Ha muerto el patriarca, hay que esperar a ver qué herencia queda de lo que ahora mismo es solo una esquela en portada.


DSCN3432rr.JPGEscucho en Antena 3 la noticia sobre la muerte de Fidel Castro. Matías Prats, muy ufano, comenta que Castro ha sido el dirigente mundial que más tiempo ha estado en el poder, después de la reina Isabel II, que lleva 64 años. Falso; el emperador japonés Hirio-Hito estuvo 63 años (1926-1989) y el mes pasado murió el rey de Tailandia Bhumibol Adulyadej, que estuvo en el trono siamés la friolera de 70 años y medio, y que tiene el récord en los últimos siglos y no sé si en toda la historia. Fidel Castro fue el líder efectivo de Cuba durante 49 años (1959-2008). Así que no entiendo por qué hacen comentarios tan a la ligera cuando se dirigen a millones de espectadores, que pueden dar por bueno un dato erróneo, y así puede pasar con otros asuntos de mayor importancia que un simple ránking de fechas. ¿Tanto cuesta documentarse antes de hablar a lo loco? ¿Qué credibilidad puede tener un medio que toca de oído? Puede sucederles como en la fábula de Pedro y el Lobo: el día que den una noticia cierta y contrastada no sabremos con seguridad si nos están diciendo la verdad.


(25 de noviembre, Día Contra la Violencia Machista)

La violencia contra las mujeres es la ruptura del binomio libertad-igualdad. Desde que los humanos se hicieron sedentarios, surgió el concepto de propiedad y quién debía heredarla. Había por lo tanto que asegurarse de quien eran los herederos. Así surgió el patriarcado, que ha sido la norma durante milenios, con escasísimas excepciones. La mujer ha estado sometida, aunque es verdad que muchas veces hubo momentos en los que pareció romperse la dinámica, como las leyes propugnadas por la emperatriz Teodora, una de las feministas que siempre hubo, y cuyas obras volvían a ser reabsorbidas por la inercia machista de la historia. En los siglos recientes ha habido muchas Teodoras, y en los últimos años el patriarcado parece que quiere de nuevo revertir los avances, y se vale para ello de impulsar la desvalorización de la mujer como ser humano al tratar de convertirla en un objeto, unas veces decorativo, otras sexual, cuando no bestia de carga.


251116.JPGNo permitamos que eso ocurra, y los hombres debemos ser los primeros en asumir ese papel igualitario y repudiar el uso de la violencia como instrumento de dominio. El número de mujeres asesinadas es una vergüenza para una sociedad que pretende ser justa. Por ese pulso que ha mantenido la mujer con la historia, tenemos que acabar con ese dañino vicio que nos empobrece.

Nombrar a esas pioneras sería imposible, y para reconocer a millones de mujeres que cada día y durante siglos no han perdido la esperanza de la justicia, recuerdo hoy a dos, grandes en su tiempo y en todos los tiempos. Violeta Parra, la mujer insobornable en sus convicciones, entona en 1957 unas décimas de despedida en su último viaje a otra mujer luminosa, Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga, que firmaba sus libros con el seudónimo de Gabriela Mistral, Premio Nobel de Literatura en 1945. Violeta Parra, esa mujer de nombre vegetal, recuerda la entrega de Gabriela Mistral a la causa de la igualdad y la justicia:

Hoy en día llora Chile

por una causa penosa.

Dios ha llamado a la diosa

a su mansión tan sublime.

De sur a norte se gime

se encienden todas las velas

para alumbrarle a Gabriela

la sombra que hoy es su mundo,

con sentimiento profundo

yo le rezo a mi vihuela.

***

Presidenta y bienhechora

de la lengua castellana,

la mujer americana,

se inclina la vista y llora,

por la celestial señora

que ha partido de este suelo,

yo le ofrezco sin recelo,

en mi canto a lo divino,

que un ave de dulce trino,

la acompañe al alto cielo.



El problema no es que a Zutanito lo hayan cesado de un cargo en el Congreso, sino que hay gente que muere porque contra la pobreza energética solo hay palabras, no hechos.

El problema no es que los ministros sean del mismo bando dentro del partido gobernante, sino que al nuevo gobierno no se le ha visto la más mínima señal de que quiera de verdad gobernar para todos. Al contrario.

Foto fija ffbb.JPGEl problema no es que estén haciendo juegos malabares con el futuro de la LOMCE, sino que, argumentando una falsa propuesta de libertad de elección, cada vez haya más dinero para la enseñanza privada y menos para la pública.

El problema no es que este o aquel partido tengan crisis, conflictos encubiertos sobre la sucesión o debates inacabables para conseguir el liderazgo, sino qué hacen realmente por la ciudadanía (aparte de cansarnos con sus cantinelas reiterativas) esos responsables políticos que se desgañitan en los medios a todas horas, como si fueran predicadores del país de Nunca Jamás.

El problema no es que ahora nos salgan con revelaciones sobre atentados no llevados a efecto en el pasado, haciendo malas versiones de las novelas de Graham Greene y Frederick Forsyth, sino que vuelvan una y otra vez a la noria del "y tú más".

El problema no es que haya opiniones sobre la forma de estado, sino que ese sea un asunto usado para buscar visibilidad mediática.

El problema no es que se hable del futuro de las pensiones, sino que sigan ignorando (u ocultando) que es una consecuencia de las bajas cotizaciones de los pobres salarios que proceden de una reforma laboral miserable (en todos los sentidos).

El problema no es que se siga discutiendo qué es lo que conviene dentro de cada partido, sino que sigan deteriorándose (a veces adrede) la Sanidad y los Servicios Sociales.

Conclusión:

A un desempleado de larga duración, a una anciana sin recursos, a un dependiente, a una familia desahuciada, a un joven que tiene que emigrar, a un enfermo al que le niegan medicamentos básicos... Pregúntenles de qué les sirven las constantes alocuciones sobre conceptos del tipo federal, concierto, constitucional, monarquía, igualdad o fiscalidad. La enfermedad, el hambre, el frío y el abandono no se resuelven con bellas palabras, sobre todo si carecen de contenido.

Cada vez que ocurre una desgracia nos enteramos de que no hay protocolos actualizados sobre asuntos fundamentales, o que las administraciones se pasan la pelota, o que... Y nadie mueve un dedo.

Después de tantos disparates, ya hay un gobierno. Pues gobiernen para la mayoría, que ya estamos hartos de vendedores de crecepelo.

Los platós para la ficción, esto es la vida real.


Cabecilla, dueño, caudillo, jefe, micado, abusón, señor, autoritario, soberano, cabeza, ayatolah, tirano, déspota, dominador, oligarca, triturador, amo, quebrantador, violador, explotador, mentor, atemorizador, abatatador, humillador, prevaricador, amedrentador, avasallador, arbitrario, azotador, esclavizador, Foto0411zzz.JPGmandamás, subyugador, caporal, poseedor, preboste, capitoste, mandón, autócrata, sojuzgador, iluminado, absolutista, artero, sátrapa, propietario, dictador, curaca, terrateniente, gamonal, opresor, padrecito...

Son cincuenta maneras de llamar al cacique que es dueño de la hacienda o del trabajo de otros y se cree también dueño de sus cuerpos y sus almas, incluso de sus vidas. Las he escrito recordando pasajes que he leído en nuestra lengua, y estoy seguro de que hay otras tantas palabras, nacidas de la miseria y el miedo. Demasiadas palabras para nombrar la injusticia. En 2016 sigue habiendo caciques que obran, no solo a la luz y con impunidad, sino que controlan a los gobierno que ellos mismos colocan, ganando mucho dinero sobre las espaldas de quienes cobran salarios esclavistas. Se les llena la boca con la palabra democracia. Habrá que ponerse las pilas, pues hasta es posible que haya democracia. Justicia poca.


Umberto Eco, en El nombre de la Rosa, hace decir a uno de los personajes que la risa mata el miedo y sin el miedo no hay lugar para Dios. Graves palabras cuando andan de por medio curas y frailes, que tienen como fuente de su actividad, pensamiento y vida precisamente el concepto de Dios. Umberto Eco me cae muy bien por su talante y por esta y otras novelas (El péndulo de Foucault, bueno...) y desde luego soy partidario del humor como defensa legítima contra la propia vida, que es un disparate. IMG_3799eee.JPGPero no del humor grueso del chiste ni de la obligación que parecen tener algunas personas de certificar que son graciosas. Ese humor no me interesa, justamente porque ni siquiera es humor, es risotada u otra cosa grotesca. El humor de verdad es el que aparece en las situaciones más insospechadas, incluso en momentos de gran dramatismo. A nadie se le esconde que el actual momento es casi el cenit del drama. No quiero hacer lacerantes enumeraciones, pero el colmo de la confusión son los síntomas de desnorte que vemos cada día, como el Brexit, las elecciones norteamericanas o a Marie Le Pen oliendo el césped del Elíseo. Me pongo a temblar (miedo y su remedio el humor) viendo la severidad casi monacal con que se han comportado y se comportan los líderes políticos, desde Sánchez, Rivera o Díaz hasta Iglesias, Puigdemont o Sáenz de Santamaría. Casi dan miedo, parecen sacerdotes de una religión nacida de la mente de Tolkien. Pero, cuidado, no siempre el humor es patrimonio de los de acá, también lo usan los de allá, y a veces creo que mejor. Se usa el humor para crear cortinas de humo; en este perfil, brilla como una estrella Esperanza Aguirre; como humorista no tiene precio, su capacidad para aguantar impertérrita el chorreo mejor argumentado del mundo está sobradamente demostrada, y sus facultades para crear realidades paralelas son infinitas. En humor, más no se puede pedir, en cada comparecencia da una clase magistral. Es verdad que en este sector hay mucho nivel, pero, de momento ella destaca en el podio hispano que comparte con Aznar y Rajoy.

cohenn.JPGHoy es un día gris, medio lluvioso, plano. Es de esos días de otoño que me recuerdan a otros tiempos en los que en el plato Lenco de mi equipo de música sonaba la hiponótica melodía de Suzanne, en la voz y la cadencia indescriptibles de Leonard Cohen, que no era un cantante, ni un poeta, ni un intelectual, era un elemento mágico que desde el principio formó parte de nuestras vidas. Durante décadas ha estado ahí, y seguirá estando, como un Al Pacino sereno pero implacable, trasunto de Lorca en Take this waltz, Cohen, el nuestro, ese que no pasa de moda ni conoce la frontera entra la vida y la muerte. Su cuerpo, por desgracia, sí que la ha cruzado, y lo ha hecho en un día de otoño gris, como la memoria de muchas de sus canciones, que hoy no suenan a Hallelujah. Leonard Cohen esperaba a la muerte sin dramatismo, y hoy se ha mimetizado con las sombras de noviembre, con la memoria de medio siglo, con el arte y la presencia sin final. Buen viaje.

Comentarios recientes

Archivos mensuales