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trendelanterr.JPGEn este blog suelo suelo hablar de algunos libros nuevos, y esta vez pecaré porque voy a anunciar mi novela más reciente, que ha salido en edición digital de la mano de ATTK Editores que con tan buen pulso dirige Guadalupe Martín Santana. No niego una cierta dosis de vanidad al dar noticia de una novela propia, pero también debo ser justo con el gran trabajo que hace ATTK Editores, con personas como Teresa Iturriaga y Santiago Gil, que han puesto su trabajo y su mimo en este proyecto, y sin duda con Augusto Vives, el autor de la portada, un artista con una sensibilidad especial que transforma en imágenes los conceptos literarios. Ya está aquí por lo tanto mi novela El tren delantero, que parece ser que toma elementos de diversos géneros: negro, fantástico y especialmente el erótico, aunque supongo que finalmente todas las novelas deben ser literarias y espero que esta lo sea. Así que, ya está dicho, y anuncio también que en otoño será publicada en papel por Editorial Mercurio.


Para bajarse la novela desde Amazon:

https://www.amazon.es/TREN-DELANTERO-EMILIO-GONZ%C3%81LEZ-D%C3%89NIZ-ebook/dp/B01IAQMNU0/ref=sr_1_1?s=digital-text&ie=UTF8&qid=1469350933&sr=1-1


Mi experiencia pedagógica me faculta para calificar la situación política española como escolar, o más exactamente parvularia. Puedes ser amiguito de niño del flequillo, pero si este hace migas con la pelirroja de las trenzas entonces él también queda fuera; y así se monta una cadena de vetos infantiles que hacen imposible formar equipos. El problema es que puede llegar el sonido de la sirena del final del recreo y no se ha empezado a jugar. Luego están los liderazgos, que provienen a veces de que ser más fuerte físicamente, de tener unos ojos azules o de cualquier otra misteriosa característica que convierte en jefes naturales a determinados niños y niñas. vfffv85.JPGTienen patente de corso para hacer lo que quieran, amigarse con este, rechazar a aquella o cambiar de bando, y nadie les chista porque para eso son los jefes. Algo así sucede con la derecha española, pueden pactar o acordar lo que sea con quien sea y siempre está justificado, mientras que si lo hacen otros ellos y gran parte de los medios de comunicación se echan las manos a la cabeza y entonan un ¡vade retro Satanás! como si que los otros hagan lo mismo que ellos significara el anuncio de un cataclismo. Aznar gobernó con los nacionalistas catalanes y vascos en su primera legislatura, e incluso llamó a las fuerzas abertzales Movimiento de Liberación y se aplaudió porque se estaba caminando hacia la tregua y la paz. Cuando Zapatero movió fichas discretamente, que dieron como resultado el final del terror y el tiro en la nuca, se habló de entreguismo y no sé cuántas cosas más. Pedro Sánchez fue linchado parlamentaria y mediáticamente cuando viajó a Barcelona o cuando trató de formar un gobierno con la abstención de los nacionalistas; ahora Rajoy se entiende con catalanes y vascos para la constitución del Congreso y vaya usted a saber para qué más, y no pasa nada; al contrario, es un mérito acercarse a los nacionalistas, aunque, que yo sepa, no han renunciado al separatismo que tan finamente llaman Derecho a Decidir. Francamente, da vergüenza ajena ver cómo en el propio PSOE le ponen palos en las ruedas a Pedro Sánchez, que ciertamente no es Churchill ni Adenauer, pero es que no lo han dejado ser ni siquiera Pedro Sánchez. Ahora la vieja guardia saca un manifiesto exigiendo un gobierno a la mayor brevedad, lo que claramente significa que promueven la abstención del PSOE para que gobierne Rajoy. Cuando en marzo Sánchez fue propuesto para ser investido porque Rajoy había hecho la cobra a la democracia, no sé yo dónde estaban estos preclaros demócratas que no exigieron al PP que se abstuviera. Ah, claro, no puede ser, la derecha es sagrada, puede incluso corromperse sin problemas porque el poder le viene de Dios, aunque en la anterior legislatura Ciudadanos y Podemos, con sus infantiles mutuos rechazos, hicieron de arcángeles anunciadores para que hubiera nuevas elecciones. Lo que digo, estamos en manos del matonismo de patio de recreo o de los ojos azules que nunca pagan prenda. Me voy, que está sonando la sirena.


En el día de la constitución de la nueva legislatura, se propone que, si en el plazo de un mes no surge del Congreso de los Diputados un Gobierno que afronte los grandes retos que ahora mismo tiene España, y teniendo en cuenta que los parlamentarios están aforados, no responden ante tribunales ordinarios y para que se les juzgue en el Tribunal Supremo el Congreso ha de conceder mediante suplicatorio el permiso para ello, y que al solicitar ese suplicatorio para los 350 Diputados tendrían que ser los propios denunciados los que tendrían que aprobarlo, se pudiera solicitar que la instancia superior correspondiente arbitre los mecanismos por los que se pudiera acusar y juzgar a todos los diputados y diputadas por los siguientes posibles delitos:

** Alta traición a la Patria, por cometer un acto continuado de extrema deslealtad a España, al hacer dejación de la primera y fundamental función del Congreso que es proveer de Gobierno al Estado.

ef63884n.JPG** Incumplimiento de contrato suscrito con los ciudadanos en las urnas, fraude y quiebra de confianza, con la restitución con intereses de los emolumentos percibidos en calidad de diputados y el despido fulminante de su cargo por inhabilitación, con lo que pasarían a ocupar sus escaños los siguientes en las listas electorales.

** Utilización de las instituciones públicas para hacer carrera personal, primando los intereses propios a los del Estado.

** Conculcación de los Derechos Humanos fundamentales por la inacción parlamentaria esencial, dejando que se deterioren los servicios públicos, las estructuras económicas por mala imagen e impidiendo la toma de decisiones que inciden en la seguridad, el bienestar y a veces la vida de las personas. No valdrá la eximente de obediencia debida a las cúpulas de los partidos, puesto que cada parlamentario ha recibido un mandato de sus electores, no de su jefe político, y responde ante ellos, por lo que la llamada disciplina de partido no es defensa admisible. Estas acusaciones serán extensibles en los tribunales ordinarios a aquellas personas que ahora no ocupan escaño en el Congreso pero sí lo hicieron en la pasada, fallida y vergonzosa legislatura.

** Además de las penas que pudieran derivarse de estos delitos, de producirse sentencias de culpabilidad, se solicitan indemnizaciones tomadas del patrimonio personal de los acusados para sufragar en la medida de lo posible las pérdidas ocasionadas a toda la ciudadanía. Asimismo, se les anularán las vacaciones en la misma cantidad de días perdidos a partir del 20 de diciembre de 2015 y hasta que completen lo no trabajado.

** Esta lista de delitos es provisional y revisable al alza con la aportación de nuevas causas derivadas del bochornoso comportamiento de los que dicen ser nuestros representantes. Entre los que se estudian pudieran estar los que se sustancien como resultantes jurídicos de un posible golpe de estado por hacer burla, mofa y befa de la democracia.

NOTA FINAL: En caso de que finalmente se proporcione un Gobierno al Estado en un tiempo no superior a un mes a partir del día de la fecha, se retirarán estas acusaciones, salvo la de restituir lo cobrado en la anterior legislatura por un trabajo no realizado y la consiguiente multa por fraude. Los diputados y diputadas serán, además, agraciados con nuestra más lujosa, selecta y distinguida antipatía.


No creo que haya nada que celebrar, ni siquiera conmemorar, este 18 de julio en el que se cumplen 80 años del comienzo de la guerra civil española, que extendió sus visibles tentáculos hasta 1975 y que en buena medida sigue latente en muchas conductas, situaciones y elementos que se empeñan en que no se apaguen las fuentes del odio. Es que a este paso vamos a cumplir un siglo sin que las heridas cicatricen. En estos días, por razones personales, he visto el resto del mundo desde la neblinosa distancia del cansancio, como una película filmada con vaho y sordina. Hoy saco la cabeza del agua y encuentro a los impresentables dirigentes de los cuatro partidos mayoritarios en el Congreso bailando la misma yenka que se les ha encasquillado desde diciembre. Veo que el Reino Unido se va de de la UE, con los consiguientes ajustes que eso necesita, que en Francia el terror empieza a hacerse dolorosamente cotidiano, que en Turquía están sucediendo hechos que ya no sabemos cómo interpretar, pero que son un elemento más de desequilibrio en el Mediterráneo Oriental, que en Bruselas aprietan las tuercas a España, que...

IMG_30e89.jpgSí, sí, España, ese país que parece una leonera, donde de repente está casi todo por hacer, en el que nadie ve más allá de sus narices y sus egos, y unos por otros y la casa sin barrer. También veo que empieza a sonar por ahí la posibilidad de unas terceras elecciones, y eso ya me desencuaderna. ¿Son tan importantes los liderazgos en el PP, las baronías en el PSOE, los pulsos internos en Podemos, la consolidación de Ciudadanos? Puede que sí, pero desde luego no más importantes que el Estado, que somos todos. Poco importan PP, PSOE, Podemos, Ciudadanos y el Sursum corda si el estado se va al carajo. Se supone que los partidos políticos están al servicio de la democracia y esta al de los ciudadanos, pero los dirigentes políticos siguen con sus discursos, sus ejecutivas y sus machangadas y nos amenazan con nuevas elecciones. Sabemos que la política tiene un componente teatral, pero también debe tener inteligencia y sobre todo generosidad, porque finalmente es un servicio público. Si estos cuatro no generan el gobierno que se necesita -que es su primer servicio- y nos mandan de nuevo a las urnas, en lugar de dirigentes de partidos serán tan destructivos como los cuatro jinetes del Apocalipsis.


¿Cuánto dura la vida? Esta pregunta tiene dos respuestas. La primera es muy simple: los días contados que tiene cada ser humano; la segunda respuesta es más complicada, porque el tiempo no se corresponde exactamente con lo que entendemos por vida. Cuando la vida se va de golpe, o se agota con pocos días en el contador, pensamos que esa persona nos ha sido arrebatada de un zarpazo. Si la vida es larga, se pudiera pensar que su declive es más llevadero y, cuando se extingue, hay una aceptación menos traumática. Pero esa es una percepción desde fuera, porque cuando esa vida ha sido parte de la nuestra no hay manera de aceptar que las cosas sean así. En estos días, mi amigo Manuel ha emprendido el gran viaje; era un hombre lindante a la centena, que casi ha llegado a repetir la misma cifra en dos siglos distintos. IMG_2633.JPGDurante más de cuatro décadas estuvo muy cerca, caminamos, sufrimos y disfrutamos de las mismas cosas. El aportaba mucha vida vivida y memoria, yo trataba de seguir su ruta de atleta vitalista. Fue el origen de muchas ilusiones encarnadas en otras personas, y de alguna forma fue vida en ellas. Al llegar al final del camino no es una opción que aceptemos esos lugares comunes como que las cosas son así y que es ley de vida. Es el mismo zarpazo aunque se sepa o se intuya. Ahora el mundo tiene que seguir girando sin esa presencia que era parte de nuestra respiración diaria. Pero hay que seguir respirando. No sé qué hay detrás de la cortina, pero él esperaba otra forma de seguir viviendo, y ojalá sea así aunque nunca lo sabremos hasta que cada uno de nosotros cruce la línea. Queda aquí el vacío de su ausencia, y la memoria casi tangible de su voz, de su guerra perdida contra el esquivo mecanismo la racionalidad en las noticias del transistor, de su generosidad certificada en actos hacia su gentes en cada etapa de sus vidas, de su admiración por cualquiera que hiciera sonar con armonía un instrumento musical. Queda mudo un acordeón que llegó a su vida cuando ya no podía sostenerlo, pero alguien vendrá que le arrancará las notas del pasodoble En er mundo, como en la película El Sur de Víctor Erice. Y para quienes también fuimos parte de su vida nos queda la esperanza de que, ya que ha sido muy larga, hayamos conseguido que también fuese más ancha, que es finalmente lo que importa. Es la hora del reposo del guerrero, merecido porque en el trayecto siempre hizo lo que creía correcto. Y los errores también son aprendizajes. Descansará en paz porque todas las batallas las luchó aquí y ahora, y fueron tan victoriosas las que ganó como las que perdió, porque su victoria es que siempre las peleó hasta el final y aprendió de ello. Ahora es sabio y, en el Día de su Virgen Marinera, navega por un mar de acordeones. Buen viaje.


Se puede pensar que me he vuelto cascarrabias -que tal vez lo sea-, pero entonces es que siempre lo he sido. Me alteran las tonterías con vocación de solemnidad. Siempre me ha repateado esa actitud de hippies tardíos, con palabritas y actitudes de felicidad forzada. Recuerdo que hace años, en el trabajo tuve que acudir a un ordenador común y alguien había instalado un saludo en el que aparecía una niña como la de los anuncios de margarina, con un ramo de flores y un letrerito que decía "Que pases un día muy bello". IMG_3034.JPGYo tenía un gripazo importante, iba medio dormido, tenía frío y aún el café y el paracetamol no me habían hecho efecto. Al ver aquella cursilería que era como una provocación casi me da un infarto. Me fui cabreado y nadie entendió por qué, pero creo que tenía motivos de sobra.

Tuve una compañera estupenda, dicharachera y siempre a muchas revoluciones, que iba al trabajo conmigo, me esperaba en un cruce y subía al coche con una sonrisa resplandeciente, comentando las noticias que acababa de escuchar en la radio de su casa mientras desayunaba y lanzando expresiones de lo bonito que era el sol, la lluvia o lo que hubiera, y que la vida era una maravilla. Me pedía respuestas y opiniones sobre esto y aquello. Yo seguía callado. Creo que el coche se sabía la ruta y se conducía solo, porque para mí pensar lo más leve a aquellas horas era un esfuerzo tremendo. Y así un día y otro, y otro, hasta que llegó la hora en que detuve el coche y le vine a decir que si volvía a decir una sola palabra haría el resto del trayecto a pie. A partir de aquel día subía en silencio y todavía me llama cascarrabias cuando me la encuentro. Es que hay gente que no entiende que uno no puede estar siempre al ritmo que marcan los demás. Por eso tampoco me gustan esas frases de libro barato de autoayuda (ayudarán a alguien pero a mí me soliviantan). En una palabra, que estoy de chorradas dulzonas hasta el gorro. Así que pasen un buen día si pueden, pero con este calor y estos políticos den gracias si sobreviven.


Hoy, fecha de nacimiento de Neruda, también es el santo de Galdós, San Benito, pero nadie se acuerda, porque es un nombre que se pierde hacia la sonoridad de los apellidos, como le ocurre, por ejemplo, a Bioy Casares, al que tomo como ejemplo de lo que digo. Se llamaba Adolfo, un nombre corriente pero poco usado, que siempre desaparece bajo el peso de un apellido resonante. Wilde era Oscar, un nombre que ahora es premio de cine, Borges era Jorge Luis, nombre de culebrón en antístesis a su obra, que se dice siempre completo aunque en la mayoría de los escrito sólo ponen J.L.; Bioy era Bioy, como mucho Bioy Casares, casi nunca Adolfo, porque Adolfo se pierde ante un Suárez, un Hitler, o entre un Gustavo y un Bécquer. Llamarse Adolfo es como tener un nombre transparente, y el nombre es importante, imprime carácter, ya decía Wilde que es muy importante llamarse Ernesto; sí, sí, Ernesto, Oscar o Jorge Luis, y por la misma razón llamarse Adolfo necesita un doble esfuerzo.

galdos neruda.JPGSi Bioy Casares no se hubiera llamado Adolfo, sería un rostro popular, un nombre en boca de todos, un escritor de televisión aunque pocos lo hubieran leído. Todo el mundo conoce a grandes plumas que se llaman Rómulo, Alfonsina, Camilo, Rosalía, Gabo, Gabriela, Cesare..., pero es que llamarse Adolfo es como ser María, Juan, Antonio, Carmen, Miguel... (curiosamente Federico remite inmediatamente a Lorca, aunque yo conozco a otro gran poeta que también se llama Federico J. Silva). Pero con el impávido lord argentino es como si dijeran: ese es Don... Bioy Casares. Adolfo no es que no valga, que vale, y no carece de personalidad, que la tiene. Como en Galdós, el primer apellido se convierte en nombre y el nombre real desaparece. De eso sé mucho, porque en la mayor parte de lugares donde se me cita suele sonar un González Déniz, y mi nombre de pila se esfuma. Seguramente, si el argentino que nos ocupa acabó siendo Bioy, yo acabaré llamándome González, que es menos inglés y tan corriente que a los presidentes españoles se les conoce por el primer apellido (Rajoy, Aznar, Suárez) o por el segundo (Zapatero), y al único que se apellida González lo llaman Felipe. Es un juego contradictorio en el que me veo envuelto junto a Bioy Casares y Felipe González, como disparate para preguntarse hasta dónde puede llevarnos la escritura en un día de San Benito, aniversario de Pablo Neruda.


A menudo me pregunto si la política interesa tanto a los ciudadanos como para que sea a todas horas la estrella de los medios informativos. La respuesta es sí, la política interesa, pero no la que dan los medios, sino los resultados de toda esa gestión de la que se habla, se comenta y se emborrachan en un remolino que cada vez se parece más a los procedimientos de la prensa rosa, donde un gesto, una palabra o un equívoco hace correr ríos de tinta. ¿Quiénes hablan entonces de políticas? Creo que quienes se dedican a ella de manera profesional, bien sea como gestores públicos, funcionarios que trabajan cerca de los anteriores o periodistas que tienen la misión de informar y opinar. Es posible entonces que los medios de comunicación vengan a ser una especie de boletín múltiple y endogámico que nace y muere en los políticos.

criiiico.JPGQuiere el ciudadano saber qué sucede con la educación, con la sanidad, con las obras públicas que le afectan, con el sistema de pensiones, con las posibilidades que sus hijos jóvenes tienen de incorporarse al mercado de trabajo. Eso es en realidad la política real, pero no la ficción que se vive en los medios como en una gran representación escénica. La política se ha convertido en un espectáculo (en estos días un circo de muchas pistas), y un adjetivo de más o de menos en labios de un dirigente cobra dimensiones épicas en las respuestas, los comentarios y los debates que suscita algo así como el divorcio de una actriz famosa o las supuestas infidelidades de un personaje de papel cuché. Y nada repercute luego en la realidad.

Que la frase de un líder sea más o menos brillante, que la réplica del otro sea florentina, afrancesada o porteña con faca en ristre carece de influencia en la vida del ciudadano. Es una secuencia más del guión que nace y muere en los mismos políticos, mientras los ciudadanos asisten indiferentes a esa gran masturbación verbal que va hacia ninguna parte. De política, de la verdadera política que interesa a los ciudadanos, no se habla en los medios. Prima el espectáculo, y cuando las estrellas del show reposan en sus camerinos, aparece el fútbol, que una sobrecarga de gemelos de un centrocampista siempre cubre mucho papel. Y, qué quieren, aunque siguen aireando el discursos de que las ideologías han muerto, a mí sigue interesándome la política, la de verdad, esa que hoy es un pálido reflejo en la memoria de quienes, a pesar de todo, seguimos creyendo que los humanos son seres inteligentes.


La furgoneta estaba atascada en el barro. Era una vieja Volkswagen de las que los hippies hicieron bandera en los años 70 y que en Canarias llamaban Cyrasa porque la solía usar una agencia de viajes con ese nombre. Tenía años, pero un motor que se refrigeraba por aire y no se rompía ni a martillazos. Eso sí, gastaba muchísimo, su carburador era un saco sin fondo, pero siempre seguía ahí, a pesar de los malos conductores, del exceso de peso y de las endiabladas carreteras de tierra por las que la metían. Y ahora tenía las cuatro ruedas enterradas en el barro. Sus ocupantes estaban cansados, nerviosos y hambrientos. No se llevaban bien, pero tenían que viajar juntos porque no había otro medio de transporte en muchos kilómetros a la redonda. Y ahora tocaba empujar, pero el tipo rubio no quería bajarse porque se le embarraban los botines nuevos, la chica pelirroja alegaba que si empujaba se le rompía la falda que le quedaba muy ajustada, el conductor se aferraba al volante y decía una y otra vez que la furgoneta era suya y que lo suyo era conducir, la muchacha de pelo castaño con coleta que había subido haciendo auto-stop argumentaba que ella no tenía que ver con los demás y que lo que había que hacer era cambiar de furgoneta. Pero no había otra, y estaba atascada. Si no se bajaban a empujar no saldrían del barro y lo pasarían muy mal, lejos de cualquier atisbo de civilización. Pero nadie se bajaba, y la Cyrasa seguía enterrada en el barro...

vwwwwg.jpgHay que desatascar la furgoneta. Es una cuestión muy secundaria si el conductor suelta o no el volante, si al rubio se le pringan los botines, si a la pelirroja se le rompe la falda, si a la de la coleta no le gusta la Cyrasa. Cuando lleguen al pueblo se lavarán los botines (o no), coserán la falda (o no) y hasta puede que cambien de furgoneta (o no), pero ahora tienen que salir del barrizal. No hacerlo sería una vergüenza para la inteligencia, una burla y, lo que es peor, un suicidio colectivo. Los efectos que tenga sobre cada uno no interesan, no pensar en la necesidad común es una estupidez. Están avisados.


Tal vez sea solo una impresión mía, pero la resaca de las elecciones del 26-J, que se me antojaba ruidosa, está sonando muy lejana, como si la gente estuviera anestesiada y ya le importara un pimiento ese juego repetitivo que se traen los partidos políticos. Hace unos meses, se veía como una gran catástrofe que se repitieran las elecciones, y ahora, cuando alguien dice que pudiera ser que los números parlamentarios nos encaminasen de nuevo a las urnas, nadie se lleva las manos a la cabeza. No sé si es pasotismo o resignación, pero el caso es que, de repente, esos grandes cambios que eran urgentes e inaplazables, pasan a un segundo plano y solo se oye hablar sumas, abstenciones y conveniencias partidarias. Con ironía, se comenta que es mejor estar sin gobierno, cuando eso no es verdad, porque, además del mucho trabajo interno que hay pendiente, hace falta que España aporte a la UE un gobierno con todas sus prerrogativas, porque también en Bruselas hay grandes desafíos.

DSwCN4186.JPGY quedaba la Eurocopa, pero han eliminado a España y el interés baja muchísimo, porque no consigo entender qué tecla es la que se mueve en este o aquel futbolero para que quiera que gane un país u otro. Está también el romanticismo de que Gales o Islandia pudieran dar la campanada, pero eso seguiría siendo siempre un mero partido de fútbol. Así que, ya solo faltaría que el Congreso, una vez constituido, tomase vacaciones. A estas alturas puedo creer cualquier cosa. De manera que espero que todo sea una sensación de verano cansino y pegajoso, y que todo el mundo sepa qué es lo urgente, lo importante y lo conveniente.

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