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DSCN4359.JPGAl abrir un periódico o escuchar un noticiario, se me viene encima toda la historia del siglo XX. Estamos ya bien entrados en el siglo XXI y no nos cansamos de repetir que el novecento fue una grosería, una exhibición de canibalismo físico, psíquico, intelectual, social y de toda índole. Y mira que fueron crueles los pueblos caldeos, salvajes los vándalos, sanguinarios los mongoles y vengativos casi todos, pero frente a la exquisita, tecnificada, culta y refinada última centuria se quedaron cortos, pues nunca el ser humano fue capaz de generar tanta belleza e inteligencia, y al mismo tiempo de tanto abuso, miseria, horror y desigualdad. Pero el siglo XXI parece que promete, y al horror del deterioro del clima y del planeta, está empezando a dejar pequeñito el siglo XX, y eso que solo hemos consumido un 1,6% de la centuria. Perece se que de nada sirvieron las lecciones de Treblinka, los gulags, Hiroshima y Nagasaki, y se disuelven los ejemplos de Gandhi, Mandela. Europa vuelve a ser la de Otón I, la de Carlomagno, la de Juan Sin Tierra, con Inglaterra jugando al desmarque, la de las guerras de religión de Carlos V, la del poderoso imperio alemán, que en el siglo XX amenazaba con divisiones acorazadas y ahora nos apunta con el BCE que domina. Y al fondo, el Vaticano, siempre rico y piadoso, con una voz nueva, que habla, además, nuestra lengua, pero que cada día predica en el desierto del Bautista, cada vez más árido. Todos los -ismo negativos empiezan a ser norma con sordina, y el nuevo tiempo que se anunciaba de diálogo se dirime con violencia cada vez más gratuita e irracional.


Tras los históricos e histéricos acontecimientos de la última semana, el cuñadismo ha encontrado chicha para opinar, discutir y sobre todo descalificar. Hay versiones para todos los gustos, aunque algunas se repiten.

VERSIÓN 1.

Tú es que no tienes ni idea, eres más tonto que Cameron; lo que ha pasado es que el seleccionador se ha equivocado, ha puesto a jugar a Garzón fuera de su sitio, ha dejado en el banquillo a Pedrito el tinerfeño y los antieuropeístas han ganado un partido que hasta ellos querían perder.

VERSIÓN 2.foto fija11111.JPG

Te digo yo que la sociometría nunca falla, y las encuestas son fiables, pero hay que saber leerlas. Si ves que un partido tiene una intención de voto del 21%, lo que debes que entender es que el jueves va a estar nublado. Pero es que la gente no sabe pensar, y lo de la Eurocopa estaba cantado desde lo del referéndum de Escocia.

VERSIÓN 3.

Estos resultados determinan claramente que, a pesar de la abstención tan alta, Silva tenía que haber jugado más escorado a la izquierda, y las presiones del Comité Federal han influido en el ánimo de Leo Messi, aunque yo sabía que estas iban a ser sus últimas elecciones; estaba cantado desde que los laboristas británicos reclamaron penalti a Susana Díaz.

VERSIÓN "ORIGINAL".

Los referéndums los carga el diablo. Un futbolista, por bueno que sea, no puede ganar él solo. Il sorpasso es en realidad una película de Dino Risi. La verdadera encuesta es la de las urnas. Y la estrella de los lugares comunes, que habrían firmado Virgilio, Shakespeare y Oscar Wilde: "Er furbo é ansí".

LA BICICLETA.

Si los conservadores ingleses se hubieran implicado más... Si no se aplicase el sistema D'Hont... Si el disparo de Piqué a última hora hubiera entrado... Y si mi abuela tuviera pedales, manillar y timbre, ¡sería una bicicleta!


Mientras decido mi voto en la jornada de reflexión (que ya les vale la coherencia ideológica y los sentidos común y práctico a quienes deciden su voto en las últimas 24 horas), pensando- pensando me he dado cuenta de que vamos camino de recuperar la Europa de toda la vida, esa que hemos estado a punto de superar por el empeño de quienes aun siguen tratando de crear un estado supranacional, fuerte, solidario, referente Foto0328yyu.JPGde los derechos y libertades. Ya decía Zitarrosa que un traidor puede con mil valientes, y hacerle el juego al caprichito de un partido que tiene ¡un solo diputado en la Cámara de los Comunes! ha conducido a todo el pueblo británico al Brexit. Eso es una carga de profundidad al proyecto europeo de Monet, Adenauer, Delors y toda esa gente que empezó como el Plan Schuman y la Comunidad del Carbón y el Acero, siguió con el Tratado de Roma, el Mercado Común, y ha llegado a lo que hoy es (o era) la Unión Europea. Por lo visto añoran esa Europa en llamas, y deben andar nostálgicos de una Europa con un conflicto permanente entre Francia y Alemania, con líos de austro-húngaros contra italianos, británicos contra franceses, y serbios, griegos y hasta turcos de por medio. Supongo que califican de espléndidas las guerras de los Cien años, las napoleónicas o la Franco-Prusiana. La de los Treinta Años fue antológica, hubo zonas de Polonia, Alemania y Dinamarca en las que murió TODA la población. Y el siglo XX, ¡una maravilla! Dos guerras magníficas, con involucraciones de otros continentes, con casi todos los estados en el campo de batalla: el Holocausto, Londres ardiendo, Monte Casino destrozado, Alemania arrasada, Rusia en escombros. Esa Europa de toda la vida está en posición, solo falta que el iluminado de turno prenda la mecha. Y ya está, esos listos que se empeñan en no leer historia han vuelto a colocar al Viejo Continente en el punto exacto del que creíamos haber escapado. Pues qué bien. Que les aproveche.


En medio del estado febril que he atravesado estos días, he visto el mundo como si fuese una película y nada tuviera que ver conmigo. Seguramente esa mirada de duermevela no es muy nítida, pero sin duda permite ver las cosas desde la distancia. Entre lo del precio de la fruta en Andorra, las grabaciones en despachos de ministros y las instrumentalizaciones de hechos reales o imaginarios para quitar votos al adversario y hacer crecer los propios, me ha visitado en sueños (como suele hacerlo de vez en cuando) el verseador Quintín Silva y me ha dejado estas reflexiones rimadas en asonantes que por lo visto deben llamarse...

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ROMANCE ORWELLIANO Y OTRAS HIERBAS


Qué simpático es Rajoy

jugando en El Hormiguero,

qué alegre está Pedro Sánchez

y Pablo Iglesias qué entero.

Qué conciliador Rivera

y Garzón qué versallesco.

Si no es con Pablo Motos,

con niños, un truco viejo,

los ha mostrado Ana Rosa

para que parezcan tiernos.

Siete días a la semana

La Sexta sigue a su juego,

ya sea con Ana Pastor,

Wyoming o El Follonero.

Susana Griso no queda

fuera de todo este invento;

lleva cuatro en su mochila:

Rajoy, Pablo, Albert y Pedro.

A pesar de verlos tanto,

poco sabemos de ellos,

y a estas horas me pregunto

si de verdad votaremos

para que haya alguna vez

un legítimo gobierno.

Parece que hay que elegir

a alguien detrás de un espejo,

y tendremos que asumir

que Gran Hermano es un hecho,

que el mundo es una pantalla,

que Orwell estuvo certero,

y de las hierbas no hablamos

porque ya no tengo tiempo.

(RESEÑA: Sin duda se trata de un romance de tendencia poliesperpéntica con influencias Country (Wyoming), religiosas (Pablo Iglesias) y pastoriles (Ana Pastor), sin depreciar su épica de circuito (Pablo Motos) y su marcado erotismo ramplón (Follonero). Estamos ante un pieza paradigmática del cachondeísmo irreverente con el que tanta gloria alcanzó el gran poeta del revestimiento Casipaso y se la Pega).


33DSCN3624.JPGHablemos de cómo nos va en España, si es que todavía sigue siendo políticamente correcto llamar así a nuestro país. Pues nos va, no entendemos cómo, acumulando broncas, desempleo y copas deportivas. La nueva política ya juega con las mismas cartas que la vieja, y si el problema era que había dos partidos hegemónicos, ahora no sabemos qué hacer con cuatro. Si en el mundo las voces futuristas de ayer son actualidad, en España la poesía de Machado y las novelas de Galdós suenan como si hubieran sido escritas ayer por la tarde. Se trata solo de gritar para que no se escuche al otro y los mantras son inamovibles: no pactar con este o aquel, resolver el conflicto abierto en Cataluña solo como cada uno propone, negar con insistencia haber dicho algo que hemos escuchado todos. Hablan, nadie escucha, la culpa siempre es de otro y ¡Viva Cartagena!

No deberíamos sorprendernos, porque, cuando el hombre consiguió acero, forjó una espada, y apenas aprendió a volar, construyó un bombardero. Seguimos siendo igual de crueles que los caldeos, tan salvajes como los vándalos, tan sanguinarios como los mongoles. Pero, como a Blas de Otero, nos queda la palabra, y tal vez la esperanza.


No sé si estamos abocados a resetear nuestro cerebro, porque cada día parecen más empeñados en que asumamos que ya nada será como antes. Zabalita, el personaje de Vargas Llosa en Conversación en La Catedral, se pregunta en el frontispicio de la novela en qué momento se jodió El Perú. Pues yo me hago esa misma pregunta, no referida a Perú, sino a todo. Tengo la sensación de que vivo en un planeta cuyas claves desconozco, es como si me hubieran cambiado las reglas del juego a mitad del partido. Y ya que hablo de partidos, por lo que veo en los medios, se ha inventado un nuevo campeonato que se llama Eurocopa, que consiste en reunir a los pirados más brutales de un país y enviarlos a ciudades francesas a pelearse casi a muerte contra otra horda de descerebrados con bandera distinta. Gana el que más heridos mande al hospital, y si alguno acaba en el depósito dan puntos extra. Por ahora va ganando Rusia, porque en su encuentro con los ingleses un británico no se despertó. En medio de estas exhibiciones de brutalidad y sinrazón, juegan partidos de fútbol para hacer tiempo.

futurista.JPGTambién se ve en las redes una muestra de las nuevas tendencias de la humanidad y el respeto, pues un patán mostrenco y zafio increpa, insulta y casi agrede a una mujer porque a él no le parece bien que ella le dé el pecho a un bebé en un restaurante. En Gran Bretaña, metida hasta las cejas en la campaña sobre el Brexit, un cateto energúmeno y criminal ha asesinado a una joven, valiente y comprometida diputada laborista, y si ya es terrible que haya sido por iniciativa personal, más lo sería si este impresentable asesino fuese la punta de lanza de alguna organización neonazi y supremacista blanca. En España había bipartidismo, que por lo visto era algo malo/malísimo; vale, ahora hay polipartidismo y como unos se vetan a otros estaremos con un gobierno en funciones per secula seculorum. En otras circunstancias no me habría molestado tener el mismo presidente para toda la eternidad, pero es que yo falté a clase el día que dieron la lección de cómo soportar a Rajoy para siempre, en un angustioso día de la marmota. Dividamos otra vez las opciones, y tendremos ocho, y luego dieciséis y hasta treinta y dos, como las puntas de la Rosa de los Vientos. Y seguirá Rajoy cada día, diciéndonos cómo ha crecido el empleo, la ventaja de que seamos españoles y "mucho españoles" y aportando su gran sensibilidad al emocionarse con una alcachofa. En vista de que ya son puro realismo actual las novelas de Ray Bradbury, Orwell y Huxley, que me dijeron que eran de ciencia-ficción futurista, dudo entre si debo hablar con mi informático o con mi neurólogo (no sé bien) para que me instale una aplicación que me permita entender este nuevo sistema, o bien aguantar con el software humano de toda la vida y tratar de revertir la situación al estado de pensamiento para el que me diseñaron.

***
APOSTILLA: Lo que me hace dudar de si el cambio es asimétrico es que hay dos cosas que siguen funcionando como siempre. Una es que en Estados Unidos se tenga como signo de libertad la compra y posesión de armas de fuego aunque luego vengan dementes y maten a mansalva; otra, que la ultraderecha nacionalcatólica española se rasgue las vestiduras porque un fiscal haya abierto diligencias contra un cardenal porque pudiera estar pasando por encima de las leyes civiles en vigor, y ellos se consideran por encima de la ley. Si esto, que siempre fue así, continúa igual, ¿por qué no todo lo demás?


No voy a hablar del contenido del supuesto debate del día 13, pero sí de lo que hubo alrededor. Para empezar, no hubo tal debate, cada uno puso el mp3 que llevaba grabado y lo largó por partes, con los datos equivocados o falsificados, según se mire. Hay que decir que en este asunto fueron muy creativos. Pero me refiero a la puesta en escena y al espacio. Dice Rajoy que somos la cuarta economía de Europa... A ver: Alemania, Francia... Deduzco que hemos adelantado a Italia o a Gran Bretaña. Vale, Rusia no juega en esta liga, aceptamos... Bueno, aceptamos lo que sea, que es campaña electoral. Y se supone que a la ¿cuarta? economía de Europa la miran con lupa, con unas elecciones repetidas y con el pifostio que hay montado entre las bolsas, el Brexit y la mère qui a donné naissance (por si lo leen en París). Europa miraba aunque fuera de solayo el superdebate, se ha comentado en todos los grandes medios de pantalla y papel de por acá y hasta en las Américas (debe haber más de una).

1 JHDBDFMMFJ.JPGMarca España 1.

La imagen que hemos vendido ha sido grandiosa: cuatro debatientes en fila, hombro con hombro, mirando al frente aunque estuviera contestándole al de al lado, con 33 cámaras infrautilizadas (con esos medios podrían haber hecho una mesa redonda, que tiros de cámara había hasta para regalar). La música de entrada era una especie de fanfarria para coronar a un borracho. No había un moderador, no señor, había tres ("pa' que no farte de ná"), que se estorbaban y comentaban por lo bajo como en misa, pero se oía. Los participantes dieron una lección de diversidad carpetovetónica, con y sin corbata, con y sin chaqueta, solo faltó para la apoteosis que uno de ellos saliera vestido de torero, otro con el equipaje del Betis y otro más con un traje verde pistacho fosforecente como el de la reina Isabel II.

2 JHDBDFMMFJ.JPGMarca España 2

Un palacio de Congresos con espacios larguísimos para recorrer, blanco marmóreo desangelado y un señor bajito con bigote y otro calvo que iban a recibir a los candidatos como en peregrinación; y así cuatro veces, todo el recorrido televisado y otras cuatro expediciones cuando se fueron (¡Eureka, para eso las 33 cámaras!)

3 JHDBDFMMFJ.JPGMarca España 3.

Exterior del Palacio de Congresos. El asfalto resquebrajado, con aire de abandono, como la periferia de un poblacho del Tercer Mundo. La iluminación ayudaba a que semejara un descampado de película de terror fantástico, parecía que de un momento a otro en aquel desierto desvencijado iba a presentarse un monstruo incomprensible. Los coches se acercaban o se iban silenciosamente, con aire clandestino. Digo yo que podrían haber asfaltado la calle para la ocasión, o al menos acortar los planos, como hacen en las galas de los Goya, que son en el mismo escenario y no hay esa sensación de estar en el día después de una catástrofe nuclear. Esa imagen hoy se ha visto en pequeñas fotos de periódicos de Berlín, Buenos Aires o Filadelfia, y en brevísimos instantes de los informativos internacionales (cuanto más breve, más impactante).

4 JHDBDFMMFJ.JPG

CONCLUSIÓN.


Espectáculo audiovisual sublime, imperial, excelso, memorable.


Que vayan tomando nota Pilar Miró, Stanley Kubrick y Leni Riefenstahl.


Que esto es Marca España.


Suena a viejo, pero la masacre de Orlando se veía venir. Y habrá más, por desgracia. Se ha ido creando un clima de odio e intolerancia que ya no sabemos dónde empezó. Se mezcla el fanatismo religioso con la homofobia, el machismo y el miedo al diferente, sumado a la facilidad para conseguir un arma. Ahí vemos a Donald Trump sacando pecho y tratando de capitalizar para su causa excluyente la sangre derramada con tanta saña. Culpables son siempre quienes matan, y no me valen justificaciones de infancias duras y familias con escasos recursos. Todos sabemos de personas que han tenido una infancia muy compleja -si es que no lo ha sido la propia- y no van por ahí pegando tiros a la gente.

234gggg555.JPGEsos son los culpables, y no hay eximentes, pero sí que hay responsables. En este caso, quienes permiten y alientan la facilidad para que un rifle letal acabe en manos de un descerebrado, quienes no ponen coto al uso de las redes sociales para crear monstruos, quienes permiten que el insulto y la humillación sea el argumento central de programas de televisión, quienes llenan gradas de intolerantes animando a un equipo de fútbol, quienes escurren su responsabilidad política afirmando que cosas así son hechos aislados. Lo mismo que hay personajes que tienen patente de corso para hacer y decir impunemente lo que se les ocurra, también hay países intocables. Si en la Eurocopa, las batallas campales de Marsella hubieran sido entre seguidores de países considerados de poco peso, se habrían tomado medidas tremendas contra ellos, pero nadie se atreve con la imperial Inglaterra, amiga de Estados Unidos y hoy amenazadora de la UE por el chantaje del Brexit; la UEFA avisa que expulsará a las selecciones conflictivas si hay nuevos incidentes, pero no sucederá, no vaya a ser que se utilice la justa sanción como argumento para salir de UE el día 23. Y así van engordándose los monstruos.

He leído en las redes sociales a una chica que decía que a ella pueden matarla en cualquier momento porque es mujer, minusválida, bisexual y con sangre judía, como media España. Se ataca al diferente, sea inmigrante, persona de otra raza, otra opción sexual, otra religión o de un colectivo -como los niños o las mujeres- que llamamos minoría porque es considerado más débil, lo que lleva aparejada la cobardía. Esta vez ha sido a los homosexuales, y siempre a las mujeres, que no entiendo por qué se las considera minoría, a no ser que se trate de otra forma de discriminarlas. Pero siendo blanco, varón, heterosexual y de la religión al uso tampoco se está a salvo, porque la intolerancia siempre encuentra un motivo para justificar la violencia. Y en esas estamos. Habrá condenas y grandes palabras, pero esto no acabará si no cesan las fuentes del odio y los intereses económicos que las nutren. Siempre el maldito dinero al fondo. Condenamos cualquier tipo de violencia, también la que asola a las mujeres en España, pero si este mundo nuestro no se plantea una verdadera educación humanista, acabaremos como las ratas de los barcos perdidos, comiéndonos unos a otros. Qué pena, tanta tecnología y solo nos sirve para emprender el regreso a las cavernas.


Creo que la sociedad española está en medio de un síndrome de inconsciencia porque no percibe el peligro; es como si caminara con los ojos cerrados por el pretil de una altísima azotea, pero no siente que puede caer al asfalto en cualquier momento. Al decir sociedad me refiero a todos sus estamentos, niveles y sectores. Hay una crisis económica de magnitudes homéricas (homenaje el personaje del cochero irlandés de la película Un hombre tranquilo), combinada con el general descrédito institucional, una poco tranquilizadora situación europea y mundial que nos afecta y, en fin, un mapa social y político en el que nadie está en su sitio y no hay brújula que lo aclare. Pero no pasa nada, está ardiendo la mecha y todos miran pero nadie se molesta en tratar de apagarla. Se ha llegado a un estado de sedación colectiva en el que por lo visto se espera continuar el recorrido por el filo de la azotea, intuyendo tal vez que se produzca el milagro o el prodigio de que deje de funcionar la ley de la gravedad; o peor, sin que parezca importar caer al vacío.

Foto0t893.JPGLos políticos siguen con su juerga de números y porcentajes, curiosa abstracción que refleja simpatías y antipatías, jaleando consignas que cumplen estrictamente el consejo maquiavélico de que las palabras sirven en política para ocultar la realidad, sacando del baúl de la abuela conceptos como patria y pueblo, que deben ser polisémicos para que cada cual entienda lo que le convenga. Pero gustan porque suenan a bóveda y dan solemnidad al discurso. Es como una gran siesta, un perpetuo griterío que finalmente arrulla y adormece porque le han puesto ritmo de merengue. Que si los del Ibex 35, el bonapartismo, el fascismo, la hoz y el martillo, el Club Bilderberg. Los egos andan despendolados: los periodistas se bañan en adrenalina, los tertulianos se refocilan en su verdad absoluta, los economistas asienten o se oponen enfervorecidos según barrios y los historiadores se echan manos a la cabeza porque son los únicos (algunos, no todos) que vislumbran un dejá vu, ven la hilera de anestesiados y que, cada vez más estrecho, el pretil de la azotea sigue allí como el dinosaurio de Monterroso. ¿Seguirá hasta el 26-J el efecto de la anestesia? ¿Se habrá intensificado hasta la inconsciencia total con las constantes dosis que inyectan desde todas partes? Yo solo digo que no se tiene noticia de que se haya suspendido la molesta y recurrente ley de Newton, y si el asfalto sigue teniendo la misma densidad y dureza de cuando me caí con la bicicleta, la castaña va a ser también de dimensiones homéricas.


Se valora el ingenio, la rapidez de respuesta y la capacidad de comunicación de los candidatos, su brillantez o torpeza, su imagen visual. Especialistas analizan sus miradas, sus gestos, el color de sus camisas o su corte de pelo. Ya, pero se eterniza la burocracia y son miles los ancianos y discapacitados sin las ayudas imprescindibles para una vida digna.

IMG_297t5-2.JPGSon muy interesantes los debates sobre la cohesión territorial del estado, los derechos históricos que reclaman unos, la forma de gobierno que reivindican otros, la líneas rojas, los mensaje expresos o subliminales sobre pactos y las propuestas para que haya transparencia, equidad y honradez. Por cierto; en Sanidad hay listas de espera vergonzantes que contradicen a menudo el más elemental de los Derechos Humanos: Derecho a la vida y a la salud.

Es muy novedosa e incluso tierna la manera en que un programa de televisión presenta a los candidatos con preguntas realizadas por niños en un aula escolar. Ah, sí, el índice de pobreza infantil y exclusión social afecta en España a uno de cada tres niños.

Anuncios, cuñas, catálogos, himnos, caravanas, serpentinas, banderas y gallardetes. Muy espectacular todo. Es seguro que veremos imágenes de los candidatos animando a la Selección Española de Fútbol en la Eurocopa, tuist suyos felicitando victorias o lamentando derrotas. Claro, incomoda un poco que haya cada vez más personas sin techo, que miles de mujeres sufran el terrorismo de la violencia machista, que...

¿Sigo?

Los candidatos y candidatas sufren el síndrome JFK, la imagen lo es


todo, las palabras valen por su música, no por lo que significan.

Basta ya de predicar, empieza a ser hora de dar trigo.

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